En el ecosistema del turismo y el comercio internacional magallánico existe una certeza matemática: el viajero brasileño ama la Patagonia. Sin embargo, para llegar a contemplar las Torres del Paine o recorrer las calles históricas de Punta Arenas, miles de visitantes provenientes de los grandes centros urbanos de Sudamérica deben someterse a una travesía de conexiones que suele incluir escalas obligadas en Santiago, Buenos Aires o El Calafate, sumando horas muertas y encareciendo de manera sustancial los pasajes.
Por esta razón, desde hace más de un año, autoridades regionales, el municipio local y el sector privado han acelerado una ofensiva estratégica: establecer un vuelo directo y permanente entre Punta Arenas y las ciudades de São Paulo o Río de Janeiro.
La iniciativa no es una mera expresión de deseos ni un proyecto de escritorio; se trata de una aspiración de larga data que hoy cobra un impulso renovado frente a la necesidad de diversificar la matriz económica de Magallanes y romper con la estacionalidad turística.
Un año de gestiones: Mesa técnica y articulación público-privada
El plan para consolidar este puente aéreo ha demandado un trabajo silencioso pero sostenido entre distintos actores clave del territorio. El Director Regional de Sernatur, Mauricio Peña y Lillo, confirmó que conversó con el Alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, sobre el tema, y desde el sector turismo también entienden la importancia de poder lograr algo de esta naturaleza. Una propuesta sólida que pueda ser presentada formalmente a los ejecutivos de las principales líneas aéreas que operan en el cono sur, como LATAM y GOL, debiera ser el punto de partida.
"Creo que eso le daría un tremendo plus al turismo en la región (...). Efectivamente lo hemos conversado, incluso con el alcalde de Punta Arenas, respecto del interés de contar con vuelos directos desde São Paulo o Río de Janeiro hacia nuestra región", confirmó Peña y Lillo, subrayando que el desafío actual pasa por construir la demanda suficiente que garantice la rentabilidad y la continuidad de la ruta.
El espejo donde se mira Magallanes es cercano. En la Patagonia argentina, la apertura de conexiones directas entre São Paulo y El Calafate operadas por la aerolínea GOL demostró que la demanda existe, es real y responde de inmediato cuando se eliminan las barreras de las escalas intermedias.
El impacto económico: Más allá del turismo y la aventura
Abrir un vuelo directo con el mercado brasileño tendría un efecto multiplicador sin precedentes para la economía de Magallanes. Desde agencias y entendidos en la materia, destacan que el impacto se sentiría de forma directa en la oferta hotelera, gastronómica y comercial de la zona.
Los beneficios de esta conectividad se agrupan en tres ejes estratégicos:
- Ruptura de la estacionalidad turística: El turista brasileño posee una alta disposición a viajar durante los meses de otoño e invierno en busca de la experiencia con la nieve y la gastronomía austral, lo que permitiría mantener operativos hoteles, restaurantes y tour operadores durante los meses históricamente más fríos de la temporada.
- Exportación de productos de alto valor: La bodega de un vuelo comercial directo no solo transporta pasajeros, sino también carga de exportación directa. Productos insignias de Magallanes —como el cordero magallánico, los frutos del mar frescos (centolla y salmón)— podrían llegar en cuestión de horas a los exigentes mercados gourmet de São Paulo y Río de Janeiro sin perder la cadena de frío ni pasar por bodegas intermedias en la capital.
- Punta Arenas como puerta de entrada a la Antártica: Para el segmento de turismo corporativo, científico y de expedición internacional, contar con una conexión expedita desde los mayores hubs aéreos de Sudamérica posicionaría aún más a Punta Arenas como la principal puerta de entrada natural hacia el Continente Blanco.
La tarea pendiente: Seducir a las aerolíneas
Pese al entusiasmo del sector público y privado magallánico, la concreción de las rutas aéreas internacionales depende de las rigurosas evaluaciones financieras y operativas que realizan las compañías aéreas. La capacidad del Aeropuerto Carlos Ibáñez del Campo para operar como terminal internacional está acreditada, pero las aerolíneas exigen compromisos de ocupación mínima y promociones cruzadas que aseguren el flujo en ambas direcciones.
Desde Sernatur y los gremios del turismo se coincide en que la clave de los próximos meses estará en intensificar las campañas de promoción del destino Magallanes directamente en las ferias turísticas de Brasil, demostrando que la demanda está lista para llenar los asientos.
Magallanes continúa pujando para romper su aislamiento y acortar las distancias con el gigante sudamericano. De concretarse el anhelado vuelo directo desde São Paulo o Río de Janeiro, la región no solo ganará miles de nuevos visitantes al año, sino que dará un salto definitivo para posicionar a Punta Arenas como un hub logístico, turístico y comercial de nivel global en el extremo sur del planeta.
