Una fuerte marejada geopolítica y naval amenaza con sacudir la conectividad del Estrecho de Magallanes. El medio El Mostrador dio a conocer que fuentes diplomáticas chilenas revelaron que el Gobierno de Argentina estaría evaluando planes operativos para detener, escoltar y multar al buque de bandera chilena Danstar una vez que zarpe desde Punta Arenas con destino a las Islas Malvinas/Falkland.
El escenario ha encendido las alarmas en el Ministerio de Relaciones Exteriores y en los mandos de las Fuerzas Armadas en Santiago, donde no se descarta que la Armada de Chile deba implementar medidas de resguardo o escolta con unidades militares para garantizar el libre tránsito y la navegación comercial en aguas internacionales.
El viaje inaugural desde Punta Arenas
El mercante Danstar, operado por la naviera nacional Easter Island, tiene programado el inicio de sus operaciones comerciales regulares dentro de las próximas semanas. La ruta trazada contempla zarpar desde el puerto de Punta Arenas, cruzar el Estrecho de Magallanes y navegar cerca de 900 kilómetros —equivalentes a dos días y medio de travesía— para abastecer a los residentes de las islas con insumos clave como frutas, productos lácteos, cemento, madera, maquinaria pesada y gas licuado.
Este puente marítimo regular convierte a Magallanes en el principal polo logístico y comercial del archipiélago. Sin embargo, en Buenos Aires la ruta es mirada con profunda inquietud por su eventual impacto en el abastecimiento y apoyo logístico a proyectos de exploración de hidrocarburos, como el desarrollo petrolero Sea Lion en la Cuenca Norte de las islas.
Tensión diplomática e historial de interceptaciones
La eventual acción trasandina respondería a la creciente molestia en Buenos Aires por el estrechamiento de las relaciones estratégicas y de defensa entre Chile y el Reino Unido, evidenciadas en recientes visitas diplomáticas británicas a Magallanes y reuniones ministeriales en Londres. En la provincia de Tierra del Fuego, en tanto, la Legislatura local ya tramita declaraciones de rechazo formal solicitando a la Cancillería argentina frenar este corredor logístico.
La preocupación en Santiago no es infundada, pues existen antecedentes directos de fiscalizaciones punitivas por parte de la Prefectura Naval o la Armada Argentina contra embarcaciones chilenas o vinculadas al archipiélago:
- Caso del remolcador Beagle (Abril 2024): El guardacostas argentino Prefecto Derbes interceptó a la nave chilena a 245 millas de Comodoro Rivadavia mientras remolcaba un pesquero que había zarpado desde Malvinas, generando un reclamo formal por parte de la Cancillería chilena al sobrepasar la Zona Económica Exclusiva Argentina.
- Detención del John Cheek (2006): Apresamiento del buque de bandera británica con tripulación chilena por operar en zonas de disputas jurisdiccionales.
La paradoja del trato desigual entre Chile y Uruguay
Entre analistas diplomáticos y del sector naviero chileno existe perplejidad ante lo que consideran un doble estándar por parte de la diplomacia trasandina. Mientras Argentina tolera y mantiene un fluido intercambio marítimo y comercial desde el puerto de Montevideo (Uruguay) hacia las Islas Malvinas, concentra sus advertencias, presiones administrativas y eventuales despliegues de fiscalización sobre las embarcaciones chilenas que operan desde Punta Arenas.
A pocos días de que el Danstar suelte amarras en la capital magallánica, la evolución del tráfico marítimo austral se transforma en la prueba de fuego para los tratados internacionales de libre navegación y para la estabilidad de las relaciones bilaterales en el extremo sur del continente.
