El mandatario presentó su dimisión a través de un mensaje en redes sociales para "preservar la estabilidad y la paz social", en medio de un inminente juicio político y el escándalo bancario que mantiene congelados los ahorros de cerca de 3 millones de personas.

En medio de un inédito terremoto político y financiero, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó este jueves su renuncia al cargo tras verse arrastrado por la crisis del colapso de Ueno Bank, entidad financiera con la que mantuvo nexos patrimoniales hasta 2025.

La dimisión del jefe de Estado se produjo de manera casi paralela a la tramitación de un juicio político en su contra en la Cámara de Diputados. Pese a que Peña comunicó su renuncia de manera oficial, la corporación terminó aprobando el libelo acusatorio por amplia mayoría —incluyendo el respaldo del sector oficialista—, enviando el proceso al Senado.

Un mensaje de renuncia y el fantasma del juicio político

A través de un mensaje grabado difundido en redes sociales, Peña confirmó su salida del sillón presidencial:

"He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas", expresó el exmandatario, agregando que "ningún cargo puede estar por encima del bienestar del Paraguay".

Peña hizo un llamado explícito a las autoridades a velar por la recuperación de los depósitos congelados de la ciudadanía y a garantizar el uso transparente del Fondo de Garantía de Depósitos.

La crisis de Ueno Bank: 3 millones de afectados y querellas penales

El detonante de la caída del Gobierno fue la intervención del Banco Central del Paraguay (BCP) a Ueno Bank, tras detectar severos problemas de insolvencia, irregularidades contables y movimientos sospechosos de fondos. La medida paralizó por completo las operaciones del banco digital, afectando a cerca de 2,9 millones de clientes y dejando retenidos más de US$ 850 millones en recursos públicos, entre ellos fondos previsionales del Instituto de Previsión Social (IPS).

El conflicto golpeó directamente a Peña al cuestionarse sus lazos como exaccionista del grupo empresarial vinculado a la entidad, así como por la designación de autoridades reguladoras que anteriormente habían encabezado la misma firma bancaria. A la par de las renuncias políticas, la Fiscalía paraguaya ordenó la detención preventiva de los máximos ejecutivos y fundadores de Ueno Bank bajo acusaciones de delitos económicos y malversación.

De acuerdo con lo establecido por la Constitución paraguaya, la sucesión presidencial quedará en manos del vicepresidente Pedro Alliana, quien deberá asumir la magistratura para completar el periodo de gobierno vigente hasta 2028.