La onda expansiva del denominado “Caso Audio” y el vaciado del teléfono de Luis Hermosilla no solo remece los pasillos de los tribunales de la capital. Sus esquirlas acaban de aterrizar con fuerza a nivel local. Un reportaje de Reportea reveló este el entramado de influencias, favores de ida y vuelta y operaciones de pasillo que el influyente abogado penalista tejió con magistradas clave. En el centro de esta trama aparece un capítulo hasta ahora oculto: Cómo se usó a Punta Arenas como moneda de cambio, zona de castigo y plataforma de despegue para juezas e influencias políticas en el Poder Judicial.

El caso tiene dos protagonistas principales con profundas amarras en la Región de Magallanes. Por un lado, la magistrada Isabel Zúñiga (hoy titular del 1° Juzgado Civil de Santiago, pero en su momento jueza clave en Punta Arenas), y por otro lado el actual ministro y presidente de la Corte de Apelaciones de Concepción, Fabio Jordán Díaz, quien para la época de los chats operaba en los tribunales magallánicos.

El origen y el "pago" en Punta Arenas

Para entender la trama, hay que retroceder en la cronología. Isabel Zúñiga conocía de cerca a Hermosilla. Había trabajado en su estudio jurídico en el año 2005. Tras ingresar formalmente al Poder Judicial, su carrera la llevó a ejercer la judicatura en Punta Arenas. Sin embargo, su gran ambición era retornar a la Región Metropolitana.

La oportunidad de oro se vislumbró en septiembre de 2017. En plena campaña presidencial, Hermosilla le lanzó una promesa explícita a través de WhatsApp: “Si Piñera es presidente podrás pedir lo que quieras”. Con el triunfo electoral de la derecha a fines de ese año, la maquinaria se puso en marcha para sacar a Zúñiga de la capital magallánica y posicionarla en Santiago.

La triangulación y los nexos con el poder

El traslado de Zúñiga desde Punta Arenas no fue un trámite administrativo ordinario; requirió una operación política al más alto nivel donde se cruzaron favores de ida y vuelta y gestiones de autoridades locales en ejercicio.

En octubre de 2018, en medio de la postulación de Zúñiga al 1° Juzgado Civil de Santiago, las gestiones se complicaron. Fue en ese momento cuando Hermosilla le ordenó a la jueza activar redes locales en Magallanes. La instrucción fue directa: hablar con Claudio Radonich, alcalde de Punta Arenas (militante de Renovación Nacional en ese entonces), para que este intercediera ante el entonces todopoderoso ministro del Interior, Andrés Chadwick.

“Que Radonich hable con ACH (Andrés Chadwick)”, instruyó Hermosilla por chat.

Así las cosas, el 22 de octubre de 2018, la jueza Zúñiga le reportó al abogado la gestión iniciada, confirmando que la presión magallánica había escalado directamente a La Moneda:

Zúñiga: “Ayer nos juntamos con Radonich y estuvo con el Pdte…”

Zúñiga: “El Pdte le dijo q todo eso lo veía ACH”.

Tras intensas gestiones de Hermosilla ante Héctor Mery (jefe de la División Judicial del Ministerio de Justicia) y el propio Chadwick, el 29 de octubre de 2018 se publicó el decreto de nombramiento. Zúñiga dejaba Magallanes. La frase con la que Hermosilla celebró el éxito de la operación dejó en evidencia el nivel de control y esfuerzo invertido: “Nunca me he sacado más la cresta por algo. Estuvimos perdidos. Me faltó ponerme en cuatro”.

Venganzas y bloqueos: El caso de Fabio Jordán en "PUQ"

Una vez instalada en Santiago gracias al lobby político, Zúñiga no cortó sus vínculos ni sus animadversiones con la plaza judicial de Punta Arenas. Al contrario, los chats revelan cómo utilizó su cercanía con Hermosilla para influir en los nombramientos de la región, operando bajo lógicas de premios, castigos y vendettas personales.

El 6 de junio de 2018, mientras se discutía una terna para proveer una vacante de ministro en la Corte de Apelaciones de Concepción, Zúñiga le escribió un mensaje explícito a Hermosilla apuntando a Magallanes: “Saca a fabio de puq¡¡¡¡¡” (en referencia a las siglas aeronáuticas de Punta Arenas, PUQ). Se refería a Fabio Jordán Díaz, quien en ese momento se desempeñaba como fiscal judicial en la capital de Magallanes.

Los motivos detrás de la solicitud mezclaban la conveniencia y el desprecio personal. Inicialmente, Zúñiga quería sacarlo de la zona, pero la conversación dio un giro radical cuando recordó antiguas rencillas:

Hermosilla: “Mañana me junto con Héctor Mery a las 10 por este tema. Pasa que Fabio tiene fama de concerta”.

Zúñiga: “Sí pu. Pero igual. Su hermano es Tomás Jordán. Pero sácalo”.

Zúñiga (minutos después, cambiando de opinión): “En realidad ni ca lo ayudo. Me trató pésimo. Poco hombre. No se merece medio cargo”.

Hermosilla: “¡Esa es mi Isabel Margarita! Al revés. Un weon así no puede ser ministro de corte. Cuando lo caguemos, dile que le mandas cariños, que no sabe la chichita con la que se curó”.

Al día siguiente, el 7 de junio, Hermosilla le mandó el reporte del "trabajo" cumplido: “Cagó Fabio”.

La jueza quedó atrapada en un dilema de intereses. Por un lado, quería que el fiscal judicial se fuera definitivamente de Punta Arenas para no tener que lidiar con él en la interna regional; por el otro, se negaba a que ese traslado significara un ascenso para el afectado. El 9 de junio de 2018, le volvió a escribir a Hermosilla: “Sabes, objetivamente Fabio es el mejor de la terna… y sería rico sacarlo de allá”. Al día siguiente, con motivo de su cumpleaños, Zúñiga le insistió al abogado penalista como si fuera un capricho personal: “Mi mejor regalo es q saques a fabio”.

El lobby dio frutos inmediatos. En esa pasada, Jordán fue bloqueado de la terna por la mano de Hermosilla en el Ministerio de Justicia. Tuvo que esperar un año entero atrapado en Punta Arenas hasta que, en otra vacante en 2019, logró finalmente su traslado a la Corte de Concepción.

El porqué del entramado

¿Por qué operaban de esta manera? El reportaje destapa un crudo modelo corporativo de favores cruzados. Hermosilla necesitaba ojos y oídos dentro del Poder Judicial para adelantarse a las causas de sus clientes premium (como la Clínica Las Condes) y controlar las tendencias políticas de los magistrados. A cambio, magistradas como Isabel Zúñiga o Lilian Leyton obtenían un "padrino" con línea directa al Presidente de la República y al Ministro del Interior para acelerar sus ascensos, saltarse los conductos regulares y vetar a sus enemigos internos.

Hoy, mientras las defensas intentan bajar el perfil a los chats tildándolos de "conversaciones de pasillo", la evidencia documental de la Fiscalía muestra cómo las decisiones judiciales y los nombramientos que afectaron a las instituciones de Punta Arenas se cocinaban a miles de kilómetros, entre cafés en Vitacura, recados políticos municipales y mensajes de WhatsApp.