Las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) confirmaron un complejo escenario para el mercado laboral de la Región de Magallanes. Durante el trimestre móvil marzo-mayo de 2026, la tasa de desocupación regional anotó un nuevo incremento, situándose en un 6,5%.

La cifra no solo representa un retroceso respecto al 6,2% registrado en el reporte del período previo (febrero-abril), sino que deja al descubierto una profunda y preocupante brecha de género que está sosteniendo la precariedad laboral en la zona austral.

Radiografía a la crisis: Las mujeres se llevan la peor parte

Al analizar la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial (indicador clave que mide la presión real sobre el mercado), Magallanes promedió un 15,3%. Sin embargo, la brecha por sexo revela realidades completamente opuestas. Mientras los hombres registraron un 11,7%, en las mujeres el indicador se disparó a un alarmante 19,6%, marcando una diferencia de 7,9 puntos porcentuales en desmedro del segmento femenino.

La falta de empleo formal y de calidad está empujando de manera acelerada a la fuerza laboral local hacia los márgenes de la desprotección:

  1. Informalidad en alza: La tasa de ocupación informal en la región escaló al 22,3%, anotando un aumento del 0,7% en doce meses.
  2. Mujeres las más afectadas: Este incremento en el subempleo informal estuvo impulsado exclusivamente por mujeres, sector donde el trabajo informal y desprotegido creció un drástico 17,9% en el último año. En contraste, la informalidad en los hombres registró una contracción del 7,8%.

El panorama nacional como espejo

Aunque históricamente la Región de Magallanes se mantiene con índices más favorables que el resto del país, la tendencia local se alinea con un invierno frío para la economía chilena. A nivel nacional, el desempleo escaló al 9,4%, anotando su punto más alto en los últimos cinco años y confirmando un estancamiento generalizado en la creación de puestos de trabajo.

La combinación de un alza sostenida en la desocupación regional, sumada al crecimiento de la informalidad femenina, instala una urgente interrogante sobre la efectividad de las políticas locales de reactivación y el rol de las carteras económicas regionales frente a un escenario que comienza a congelar las expectativas laborales en Magallanes.