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Polideportivo en la nebulosa: Documento de SUBDERE revela que fondos del PEDZE ya fueron amarrados para otras tres megaobras

En los últimos días, las promesas y anuncios respecto al largo y necesario camino para concretar un polideportivo para Punta Arenas con miras al año 2030 han copado la agenda pública, alimentando las expectativas de la comunidad magallánica. Sin embargo, detrás de la retórica oficial y los plazos proyectados a mediano plazo, la realidad administrativa y financiera parece haber puesto una pesada traba que deja el futuro de este recinto deportivo sumido en la total incertidumbre.

Un documento oficial obtenido por ZonaZero enciende las alarmas sobre la verdadera viabilidad del proyecto. Se trata del Oficio N° 1979/2026, despachado el pasado 12 de junio de 2026 por el Subsecretario de Desarrollo Regional y Administrativo (SUBDERE), Sebastián Figueroa Melo, y dirigido al Gobernador Regional de Magallanes, Jorge Flies Añón. La misiva formaliza la primera modificación presupuestaria del año en curso para la Asignación 060, correspondiente a los Planes Especiales de Zonas Extremas (PEDZE).

El análisis técnico de disponibilidad presupuestaria, visado en conjunto por la SUBDERE y la Dirección de Presupuestos (DIPRES), resolvió distribuir y comprometer el total de los recursos disponibles de esta glosa especial para financiar de manera exclusiva tres iniciativas de envergadura ya aprobadas en la región. En esta distribución (de carácter vinculante para la ejecución fiscal actual) el anunciado Polideportivo de Punta Arenas no cuenta con un solo peso asignado, quedando completamente fuera de la planificación financiera inmediata.

El destino de los fondos: Los tres proyectos amarrados
De acuerdo con el decreto exento N°360 del 25 de mayo de 2026 que acompaña al oficio, la autoridad central prioritariamente blindó el financiamiento de los siguientes proyectos en la región de Magallanes:

  1. Infraestructura Portuaria en Puerto Williams: Construcción de infraestructura portuaria multipropósito (Obras Marítimas etapa II) por un monto de M$ 7.748.089 (más de $7.748 millones de pesos).
  2. Conectividad en Tierra del Fuego: Mejoramiento de la Ruta Y-71, Porvenir – Onaisin, tramo I (km 11 a km 43) por un monto de M$ 8.101.911 (más de $8.101 millones de pesos).
  3. Cultura en la Capital Regional: Construcción y habilitación de la Biblioteca y Archivo Regional de Punta Arenas por un monto de M$ 9.150.000 (más de $9.150 millones de pesos).

La traba de recursos y el nudo administrativo
Como se observa en el desglose oficial, la comuna de Punta Arenas sí absorbió una porción gigantesca del presupuesto especial de Zonas Extremas (los 9.150 millones señalados), pero estos recursos se destinaron íntegramente a cubrir la postergada obra de la Biblioteca y Archivo Regional. Esto sepulta en el corto plazo cualquier margen de maniobra o redireccionamiento de fondos PEDZE para iniciar estudios de diseño, prefactibilidad o compras de terrenos asociados al complejo polideportivo durante el presente ciclo fiscal.

Fuentes técnicas consultadas por este medio confirman que, al estar la Asignación 060 completamente copada y sujeta a la obligatoriedad de una estricta reportabilidad trimestral ante el nivel central, el Gobierno Regional de Magallanes se enfrenta a un callejón sin salida económica. Para que el polideportivo pase de ser un anuncio de prensa a un proyecto real con código en el Sistema Nacional de Inversiones (BIP), se requeriría de una inyección de recursos sectoriales frescos probablemente del Instituto Nacional del Deporte (IND), o de una agresiva y nueva negociación presupuestaria centralizada en Santiago que altere los balances regionales vigentes.

Con las obras marítimas de Williams, las rutas de Tierra del Fuego y la Biblioteca Regional llevándose el grueso de la “billetera” fiscal de zonas extremas, la viabilidad técnica del Polideportivo para Punta Arenas entra de lleno en una nebulosa. El camino hacia el 2030 no solo se avizora largo, sino presupuestariamente desfinanciado en su punto de partida, instalando la legítima duda en la ciudadanía sobre si se está frente a un plan de infraestructura real o ante una nueva promesa que volverá a no cumplirse.

Redacción ZonaZero.cl