El Presidente de la República, José Antonio Kast, debutó en la LXVIII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados, celebrada en Paraguay. En un discurso marcadamente centrado en la agenda de seguridad regional, el Mandatario chileno convocó a las naciones del bloque a unirse de forma drástica frente a la delincuencia y el narcotráfico, catalogándolos como un "terremoto silencioso" que frena el progreso económico y la libertad en Sudamérica.

La intervención del jefe de Estado comenzó con un gesto solidario hacia las víctimas del violento terremoto que azotó a Venezuela hace seis días, destacando que frente a las catástrofes naturales la distancia o las diferencias ideológicas no detuvieron el auxilio de Chile. No obstante, Kast utilizó de inmediato esa analogía para abordar el problema de seguridad transnacional.

“No hay integración posible bajo el control de las mafias”

Para el Mandatario chileno, el impacto de las organizaciones criminales en las fronteras y los puertos sudamericanos constituye un flagelo invisible pero devastador que carcome las bases del comercio de la región:

“Este terremoto no se registra en un sismógrafo, pero está debajo de cada uno de los problemas que se debaten en esta cumbre. Ese terremoto se llama crimen organizado”, sentenció Kast ante el plenario del bloque.

El Mandatario fue categórico al señalar que los esfuerzos bilaterales o de libre comercio pierden efectividad si el control efectivo queda en manos delictivas: “No hay integración posible cuando las rutas que queremos abrir al comercio ya están abiertas por el crimen organizado”, remarcó, advirtiendo que el primer pilar para todo desarrollo económico no es el capital ni la tecnología, sino el desarrollo bajo un orden en libertad.

La propuesta: Una arquitectura regional de seguridad

Durante su alocución, el Presidente chileno insistió en que combatir estas mafias internacionales de forma aislada es "prácticamente imposible" en la actualidad. Por lo mismo, planteó el establecimiento de una estrategia de seguridad conjunta fundamentada en cuatro ejes clave:

  1. Gestión integrada de fronteras: Mayor control y resguardo en los pasos fronterizos comunes.
  2. Persecución de flujos financieros: Seguir la ruta del dinero sucio e ilícito que sostiene a los carteles.
  3. Control estricto del tráfico de armas: Frenar el armamento pesado que nutre al crimen organizado en el continente.
  4. Intercambio de inteligencia: Compartir bases de datos estratégicas entre policías y agencias del bloque en tiempo real.

“No le pedimos a nadie que renuncie a su soberanía, sí les solicitamos a todos que enfrentemos juntos la amenaza que hoy día afecta a nuestras fronteras”, precisó Kast, buscando posicionar a Chile como un puente que impulse una Latinoamérica segura, libre de carteles, mafias y totalitarismos, para asegurar el flujo certero de las inversiones.

En el marco de esta gira internacional en Paraguay —que continuará posteriormente en Uruguay—, el gobernante chileno sostuvo además reuniones bilaterales clave con los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Ecuador, Daniel Noboa, reforzando la urgencia de coordinar agendas conjuntas frente a la crisis migratoria y la amenaza transnacional del crimen organizado.