En un evidente giro táctico forzado por la falta de votos, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, debió dar su brazo a torcer. Tras semanas de oponerse tajantemente a crear instancias paralelas para apurar su megarreforma de Reconstrucción Nacional, el jefe de las finanzas públicas se sentará con la oposición y el oficialismo en una mesa político-técnica amonestada por la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN).
La cruda realidad de los números en el Congreso Nacional volvió a golpear el diseño original del Palacio de La Moneda. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien hasta hace apenas unos días se cerraba con intransigencia a cualquier instancia de negociación fuera de las comisiones regulares bajo la premisa de "acelerar la tramitación" por la incertidumbre económica, tuvo que recalcular.
La ajustada aprobación en general del emblemático proyecto de ley de Reconstrucción Nacional en la Cámara Alta dejó al descubierto una verdad incómoda para el Ejecutivo: la reforma carece del piso político necesario para sobrevivir a la discusión en particular. Con el reloj corriendo en contra y a pocos días de que venza el plazo fatal para la presentación de indicaciones, a Quiroz no le quedó más opción que ceder e integrarse a la mesa promovida e impuesta por la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN).
El "cable a tierra" de la oposición y las líneas rojas
El encuentro, fijado para ejecutarse durante esta tarde en la sede del Congreso en Santiago, no será un espacio cómodo para el titular de Hacienda. La instancia técnica y política reunirá a un variopinto arco de senadores que va desde el oficialismo más duro hasta la oposición, destacando la presencia de figuras clave de la articulación legislativa como las senadoras Yasna Provoste (DC) y Claudia Pascual (PC).
Previo a la cita, la timonel de la Cámara Alta, Paulina Núñez, se encargó de marcar la cancha y enviarle un recado directo al jefe de la billetera pública, evidenciando que el Ejecutivo pretendía legislar de espaldas al consenso prelegislativo.
“Lo mínimo que se requiere es que el gobierno también esté en la mesa", disparó Núñez con un tono que denota la frustración del parlamento ante los ritmos impuestos por Teatinos 120. La parlamentaria detalló que el objetivo central es salir del entrampamiento reglamentario de las comisiones formales para forzar una discusión descarnada. “Queremos tener una discusión distinta, que al menos tengamos un marco de entendimiento, que sepamos cuáles son las líneas rojas y dónde podemos ir acercando posiciones", advirtió.
La megarreforma en la encrucijada
Para el ministro Quiroz, la jugada es de alto riesgo. Su estrategia inicial apostaba al desgaste de la oposición bajo el argumento técnico de la urgencia económica del país, pero la resistencia del Senado demostró que el proyecto no pasará el filtro de las votaciones artículo por artículo si el Gobierno no abre la billetera del capital político y transa en los nudos críticos.
Las fuentes de pasillo en el Congreso aseguran a ZonaZero que la oposición llega con un bloque consolidado para defender ciertos pilares y frenar lo que consideran "letra chica" del financiamiento de la Reconstrucción, mientras que el oficialismo busca desesperadamente un salvavidas que evite que el proyecto estrella del Gobierno termine mutilado o transformado en un texto irreconocible. La cita de esta tarde en Santiago será el primer termómetro real para medir qué tanto está dispuesto a ceder Quiroz frente a un Senado que ya le demostró que tiene la sartén por el mango.