El Frente Amplio concluyó este domingo sus elecciones internas para definir la conducción nacional y regional del partido. A nivel central, la diputada Gael Yeomans, al frente de la lista “Unidad para Avanzar: Defendamos Chile con Firmeza”, se adjudicó la presidencia nacional tras obtener 5.667 votos, equivalentes al 54,71% de los sufragios válidamente emitidos. La lista de la actual dirigenta de la colectividad, Constanza Martínez (“Frente Amplio para Chile”), logró 4.353 apoyos (42,03%).
Sin embargo, el proceso dejó al descubierto una baja movilización de la militancia a nivel país: de un padrón habilitado de más de 56 mil personas, únicamente votaron 10.358 militantes, lo que representa una participación del 18,45%. En el conteo nacional también se registraron 291 votos en blanco y 47 nulos.
La realidad regional: 150 votos definen la directiva de Magallanes
En la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, la conducción quedó en manos del ex seremi de Vivienda y Urbanismo, Marco Uribe Saldivia, encabezando la lista “Magallanes de Frente”.
La opción “Aprueba” para ratificar dicha lista única alcanzó un 89,33% de los votos (134 preferencias), mientras que el “Rechaza” anotó un 6,67% (10 votos). El escrutinio en la zona austral se completó con cinco votos blancos y un nulo.
Pese a que desde la lista triunfadora valoraron el respaldo como un mandato para desplegar la organización en las comunas magallánicas, la cifra total de participación en la región se redujo a solo 150 votantes. Este volumen de participación plantea desafíos inmediatos para la directiva entrante en materia de representatividad, convocatoria y articulación política local.
Desafíos para el nuevo ciclo oficialista
Desde la nueva directiva regional señalaron que el principal compromiso será "transformar esa confianza en organización, participación y presencia territorial, convocando a toda nuestra militancia a ser parte de esta nueva etapa".
El traspaso de mando tanto a nivel nacional como regional marcará el inicio del nuevo periodo orgánico del partido en el gobierno. La directiva de Marco Uribe en Magallanes tendrá la tarea de recomponer el diálogo con sus bases y demostrar si la estructura oficialista tiene la capacidad real de tener injerencia en los problemas y prioridades de la región.
