El debate público en una democracia saludable requiere, como condición mínima, que la discusión se sostenga sobre hechos verificables. Cuando los medios de comunicación renuncian al rigor técnico y sustituyen la contrastación informativa por el titular sensacionalista o la falsedad explícita, dejan de ejercer su rol social de informar para convertirse en herramientas de agitación y polarización.

Un ejemplo evidente de este penoso escenario se observa en el tratamiento periodístico dado recientemente al feriado regional del 21 de septiembre, en conmemoración de la Toma de Posesión del Estrecho de Magallanes.

Titular que el actual Ejecutivo "concretará una promesa incumplida" del ex Presidente Gabriel Boric no es solo una imprecisión, es una construcción periodística engañosa que distorsiona el funcionamiento de las instituciones y desinforma deliberadamente a la ciudadanía.

En primer lugar, cualquier persona con un conocimiento básico de la institucionalidad chilena entiende que la creación de un feriado permanente exige una ley tramitada en el Congreso Nacional, puesto que involucra atribuciones parlamentarias e implicancias fiscales que no se resuelven mediante un simple decreto ni por la sola voluntad de un Presidente.

Por lo mismo, omitir que durante el mandato de Boric el Ejecutivo otorgó el patrocinio legal y promulgó la Ley N.º 21.704 que hizo efectivo el feriado en 2024, para luego presentar el asunto como un "compromiso no cumplido", revela una de dos cosas: o una profunda ignorancia del proceso legislativo o una intención de instalar una narrativa tendenciosa.

Más grave aún es generar en la opinión pública la falsa expectativa de que un feriado permanente ya es una realidad concreta, cuando la realidad objetiva indica que solo existen intenciones de apoyar futuras iniciativas parlamentarias.

Vender como un logro consumado lo que apenas es un anuncio político no es informar... Es alimentar la ilusión popular con titulares vacíos.

Esta práctica recurrente no nace de la nada. Es el resultado directo de decisiones editoriales y empresariales que han ido desplazando el criterio periodístico profesional en favor del sensacionalismo. Cuando los propietarios de los medios de comunicación priorizan el titular estridente y el impacto inmediato por sobre el trabajo riguroso de periodistas, el estándar ético de la pauta se desploma.

No estamos frente a meros "errores de redacción" o diferencias de opinión que son absolutamente legítimas. Estamos ante la instalación sistemática de falsedades que tensionan el tejido social de Magallanes.

Crear falsas rivalidades, azuzar el desencanto sobre datos inventados y debilitar la credibilidad de las instituciones locales son las consecuencias inmediatas de un "periodismo" irresponsable.

Los medios regionales seguramente nacieron para defender la identidad y las demandas de la comunidad con veracidad y altura de miras. Para recuperar esa función esencial, los propietarios de los medios de comunicación deben asumir de una vez su responsabilidad social, y colocar la dirección de sus pautas en manos de profesionales con criterio, ética y respeto por los hechos.

Magallanes no necesita desinformación ni provocaciones disfrazadas de noticias. Lo que de verdad merece la región es un periodismo que informe con la verdad, respete la inteligencia de sus lectores y honre la confianza pública.

Por Mauricio Vidal Guerra, periodista, director de Zonazero.cl