Una profunda preocupación genera en el país el impacto financiero reportado en las administradoras de fondos de pensiones (AFP). Según reveló un informe publicado por el medio norteamericano Bloomberg, los fondos previsionales chilenos registran pérdidas estimadas en US$7.700 millones debido a posiciones contratadas en instrumentos derivados (swaps) vinculados a las tasas de interés de Estados Unidos.

Las siete AFP que operan en el sistema acumularon contratos en los que apostaban a una baja sostenida en los tipos de interés estadounidenses. Sin embargo, la persistencia de presiones inflacionarias globales, el alza en el precio del petróleo y las decisiones de la Reserva Federal (Fed) elevaron los rendimientos de los bonos del Tesoro, revirtiendo dramáticamente las proyecciones iniciales.

Cierre forzoso de posiciones y marco regulatorio

Para atenuar riesgos en el sistema previsional, la Superintendencia de Pensiones dictó en abril pasado una normativa que impone límites estrictos a este tipo de coberturas, fijando como plazo límite los primeros días de noviembre para cumplir las exigencias.

Debido a esta exigencia regulatoria, las administradoras han debido desarmar de forma anticipada sus posiciones pagando las diferencias de mercado a grandes entidades de Wall Street como Bank of America y Citigroup. Con esto, lo que era una pérdida de valor contable se convierte en una pérdida patrimonial efectiva e irreversible para los fondos involucrados.

¿A quiénes impacta más este escenario?

Paradójicamente, las carteras más conservadoras han registrado los peores rendimientos del año:

  1. Fondo E: Acumula un retroceso real de -10,39% entre enero y septiembre, afectando directamente a unos 770 mil afiliados.
  2. Fondo D y C: Evidencian caídas anuales de -6,38% y -1,50%, respectivamente.

Especialistas explican que los grupos más perjudicados son las personas próximas a jubilarse en el Fondo E (que verán reducido su saldo inicial), los pensionados bajo la modalidad de retiro programado (cuyas pensiones sufrirán ajustes a la baja en los próximos recalculos anuales) y aquellos afiliados que migraron al Fondo E buscando protección frente a la volatilidad bursátil. En contraparte, los afiliados jóvenes concentrados en los Fondos A y B no reciben el impacto directo de estas operaciones y disponen de un mayor horizonte temporal de recuperación.