El Banco Central de Chile renovó por cinco años su acuerdo bilateral de intercambio de monedas con el Banco Central de la República Popular China. La línea, equivalente a unos US$7.500 millones, constituye un respaldo precautorio para contribuir a la estabilidad de los mercados financieros cuando sea necesario.

El convenio permite intercambiar renminbis, la moneda china, por pesos chilenos. Ambas instituciones mantienen este mecanismo desde 2015, como parte de su cooperación financiera. Los recursos pueden solicitarse ante circunstancias que justifiquen su utilización, según explicó el instituto emisor.

La autoridad precisó que la renovación tiene carácter preventivo: mientras la línea permanezca sin activar, no modifica el nivel de las reservas internacionales. Su disponibilidad representa, por tanto, una herramienta adicional para enfrentar eventuales tensiones financieras, cuyo uso dependerá de las necesidades y decisiones del Banco Central.

La relación financiera acompañó el crecimiento del comercio. En 2020, durante la pandemia, ambos bancos centrales ampliaron el mecanismo desde 22.000 millones hasta 50.000 millones de yuanes, equivalentes entonces a US$7.100 millones. También extendieron sus posibilidades de utilización para apoyar la estabilidad de los mercados, además de facilitar operaciones comerciales bilaterales.

El vínculo entre ambos países tiene más de medio siglo. Chile estableció relaciones diplomáticas con China en 1970 y fue el primer país sudamericano en hacerlo. En noviembre de 2005 suscribieron un Tratado de Libre Comercio, vigente desde octubre de 2006, que posteriormente incorporó acuerdos sobre servicios e inversiones y una modernización que comenzó a regir en 2019.

China es hoy el principal socio comercial chileno. Según SUBREI, el intercambio bilateral superó los US$67.000 millones en 2025, con exportaciones nacionales por US$40.647 millones. Chile vende principalmente cobre, cerezas, litio y celulosa, mientras importa teléfonos inteligentes, equipos fotovoltaicos y vehículos.