La economía chilena se aproxima al cierre de 2026 con un crecimiento inferior al 1%, dificultades en el empleo y presiones sobre los precios. El escenario combina problemas internos con el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los combustibles.

El Ministerio de Hacienda redujo su proyección de expansión del Producto Interno Bruto desde 1,8% a 0,7%. La corrección responde al menor desempeño del cobre, los temporales y las revisiones de las cuentas nacionales. El PIB minero caería 3,3%, mientras la actividad no minera crecería 1,2%, según el Informe de Finanzas Públicas del tercer trimestre.

El Banco Central también rebajó sus expectativas. En septiembre situó el crecimiento anual entre 0,25% y 0,75%, frente al rango anterior de 1% a 1,75%. Su diagnóstico advierte que, además de las dificultades productivas, la economía comenzó a resentir una demanda interna más débil.

El encarecimiento de la energía agrega otra dificultad. Los mayores precios de los combustibles reducen los ingresos disponibles de hogares y empresas y transmiten costos al transporte y otros bienes. El instituto emisor proyectó una inflación algo superior al 4% al terminar el año, con una convergencia hacia el 3% durante el segundo trimestre de 2027.

Las cuentas fiscales ofrecen un panorama mixto. La deuda bruta del Gobierno Central cerraría 2026 en 42,7% del PIB, por debajo del nivel prudente de 45%. El déficit efectivo, entretanto, se estima en 1,8% del producto, menor al 2% previsto anteriormente. La mayor recaudación minera, favorecida por el precio del cobre, compensa parcialmente los menores ingresos del resto de los contribuyentes.

Para 2027, Hacienda espera una recuperación de 3,3%, mientras el Banco Central proyecta entre 2% y 3%. La inversión aparece como el principal motor del repunte, aunque persisten riesgos climáticos, financieros y geopolíticos. La recuperación dependerá de que los proyectos previstos se ejecuten y permitan mejorar el empleo, el consumo y la confianza. Por ahora, las proyecciones describen una recuperación esperada, cuya intensidad sigue sujeta a la evolución de esos factores durante los próximos meses.