El país enfrenta su peor deterioro laboral reciente y Magallanes no queda al margen. La tasa de desocupación nacional alcanzó un 9,8% en el trimestre julio-septiembre de 2026, 1,3 puntos porcentuales más que el 8,5% del mismo período de 2025, según la Encuesta Nacional de Empleo del INE.

La cifra es la más alta de la serie 2022-2026 que entrega el organismo y lejos de estabilizarse, sigue al alza. El trimestre móvil anterior, junio-agosto, había marcado 9,6%. Lo más preocupante no es solo que más gente busque trabajo, sino que el empleo se contrae. La fuerza de trabajo creció apenas un 0,3%, pero la población ocupada cayó un 1,1%, lo que equivale a una pérdida neta de cerca de 103 mil empleos en doce meses, al pasar de 9,38 millones a 9,27 millones de personas. Como consecuencia, los desocupados aumentaron un 15,3% y superan por primera vez en esta serie el millón de personas, con 1.007.980 en total.

El deterioro afecta tanto a quienes perdieron su trabajo como a quienes recién intentan entrar al mercado. Los cesantes subieron un 14,4%, mientras que quienes buscan empleo por primera vez crecieron un 24,7%, según los registros del INE.

A ello se suman la caída de la tasa de ocupación, que bajó de 56,6% a 55,5%, y la de participación, que retrocedió de 61,9% a 61,6%. Los datos dan cuenta de una economía que no solo tiene dificultades para absorber a nuevos trabajadores, sino que además está expulsando a quienes ya tenían empleo.

Magallanes: No exento de alertas

En Magallanes, el panorama es distinto en las cifras gruesas, pero no exento de alertas. La tasa de desocupación regional fue de 6,4% en julio-septiembre, una leve baja frente al 6,5% del mismo trimestre de 2025, y muy por debajo del promedio nacional.

La fuerza de trabajo creció un 0,1% y la población ocupada un 0,2%, lo que permitió absorber el aumento de personas que buscan empleo. Sin embargo, el alivio es acotado. Los 6.790 desocupados de la región representan la segunda cifra más alta para este trimestre desde 2022, solo superada por los 6.840 del año pasado. Además, la tasa de 6,4% queda lejos del 5,0% registrado en 2024, cuando Magallanes mostraba los niveles de desempleo históricamente bajos que lo distinguían del resto del país. Hay otro dato que instala dudas sobre la calidad de la recuperación: los desocupados que buscan trabajo por primera vez subieron un 40,4% en un año, de 660 a 920 personas, aunque la cifra proviene de una muestra pequeña y está sujeta a un mayor margen de error.

Donde el contraste con la cifra gruesa se vuelve más nítido es en la informalidad. El INE publica estos indicadores por trimestre móvil junio-agosto, el último disponible en la serie de informalidad, y allí se aprecia un cambio en la composición del empleo.

A nivel nacional, la ocupación formal cayó un 1,3% respecto de junio-agosto de 2025, lo que equivale a unas 88 mil personas menos, al pasar de 6,92 millones a 6,83 millones. En paralelo, la ocupación informal subió un 0,3%, hasta 2,44 millones de trabajadores. Con ello, la tasa de informalidad nacional aumentó de 26,0% a 26,3%. Aplicando los datos del propio INE, la pérdida de empleo formal es incluso superior a la caída neta total de ocupados, que fue de unas 81 mil personas, ya que el empleo informal compensó parcialmente el retroceso.

Por sexo, la caída formal golpeó con más fuerza a los hombres, con una baja de 1,9%, mientras que entre las mujeres la ocupación informal creció un 2,0% y su tasa de informalidad llegó a 28,3%.

En Magallanes, la señal es aún más marcada. Según los registros del INE para junio-agosto, la ocupación formal retrocedió un 1,9%, de 79.720 a 78.200 personas, es decir, unas 1.520 menos. La informal, en cambio, saltó un 11,7%, de 18.500 a 20.670 trabajadores, unas 2.170 más. La tasa de informalidad regional pasó de 18,8% a 20,9%.

Dicho de otro modo, el leve crecimiento de la ocupación regional, cercano a 650 personas en ese trimestre, se explica exclusivamente por el aumento del empleo informal, mientras el formal retrocede. El fenómeno golpea de manera desigual. Entre los hombres, la ocupación informal creció un 20,9% y su tasa de informalidad subió de 16,2% a 19,4%, mientras la formal cayó un 2,9%. Entre las mujeres, la informalidad alcanzó un 22,9%, con un alza de 3,2% en los empleos informales y una baja de 0,5% en los formales. El cuadro nacional y el regional abren un nuevo flanco para las autoridades. Mientras el país pierde empleos y supera el millón de desocupados, Magallanes exhibe cifras de desempleo contenidas, pero con un empleo cada vez menos protegido, sin la estabilidad ni los beneficios asociados a un contrato formal.

La pregunta que queda en entredicho es cuánto tiempo puede sostenerse una región que ya no recupera sus mínimos históricos de desocupación y que depende cada vez más de la informalidad para mostrar crecimiento en el empleo.