La bahía de Punta Arenas fue el escenario de la primera recalada del Magellan Discoverer, la nueva joya de la flota de la compañía Antarctica21. Se trata de un hito histórico para la industria naval y el turismo antártico, al convertirse en el primer crucero de expedición híbrido-eléctrico de lujo diseñado y construido íntegramente en América, con 100% de ingeniería chilena a cargo de los astilleros ASENAV en Valdivia.
Con 94 metros de eslora (largo), 17,2 metros de manga (ancho), 30 metros de altura y un tonelaje bruto cercano a las 9.300 toneladas, la embarcación cuenta con certificación de Clase de Hielo PC6 (Polar Class 6), lo que la capacita para navegar de manera segura en las exigentes aguas polares. El barco posee capacidad para albergar a 96 pasajeros —reducida a 76 plazas en su modalidad de aero-crucero— y una tripulación de 67 personas. Sus 48 cabinas disponen de balcón privado, zona de estar y calefacción individual, asegurando un estándar de alta gama durante las travesías.

En materia ambiental, el Magellan Discoverer destaca por su avanzado sistema de propulsión híbrido-eléctrico, que integra generadores diésel, motores eléctricos, bancos de baterías Corvus y propulsores azimutales Azipod ABB con giro de 360 grados. Esta tecnología le permite reducir el consumo de combustible en cerca de un 25%, disminuir las emisiones de gases, mitigar el ruido submarino y cumplir con la exigente certificación IMO Tier III, contando además con una autonomía de navegación de hasta 60 días.
Asimismo, la nave está equipada con salón principal, comedor, sauna, gimnasio, biblioteca y un Laboratorio Húmedo desarrollado junto a la Fundación Antarctica21 para la investigación científica a bordo. Para las operaciones de desembarco en el continente blanco, dispone de 10 botes Zodiac y opera bajo el modelo de aero-cruceros, conectando vuelos directos desde Punta Arenas hacia la Isla Rey Jorge para evitar el complejo cruce del Paso de Drake.

La llegada de este buque fortalece la posición estratégica de Punta Arenas como la principal puerta de entrada mundial hacia el Continente Blanco y consolida a la Región de Magallanes como un polo logístico y científico de vanguardia. La operativa de aero-cruceros no solo optimiza los tiempos de viaje para los expedicionarios internacionales, sino que también dinamiza la economía local al demandar servicios aeroportuarios, hoteleros y de abastecimiento de alta especialización en la capital regional.
Con el inicio de sus travesías de la temporada, la nave marca un antes y un después en la construcción naval chilena, demostrando la capacidad técnica del país para competir en los mercados internacionales de mayor exigencia ambiental. La presencia de laboratorios científicos a bordo permitirá que investigadores de todo el mundo utilicen sus itinerarios comerciales para recopilar datos clave sobre el cambio climático y la biodiversidad en las aguas antárticas.
Fotos de @Lautaro_Chile en X
