"Ten" es el álbum debut de estudio de la banda estadounidense Pearl Jam, lanzado el 27 de agosto de 1991, por la discográfica Epic Records.
"Ten" es uno de los mejores debut y álbumes de rock jamás realizados. Este disco ha resistido la prueba del tiempo manteniéndose intacto y potente.
"Ten" es a los noventa lo que fue para los setenta cualquier disco de Led Zeppelin, un disco atemporal que trascenderá de generación en generación, y que se ha transformado en la banda sonora de muchos de nosotros que crecimos con ese sonido, más allá del fenómeno del sonido de Seattle, más conocido como el grunge y la exposición de ese estilo en los noventa, un disco inmortal que ya es todo un clásico.

La banda es parte del “Big Four” de Seattle, Soundgarden, Nirvana, Alice in Chains y Pearl Jam.
¿Qué más se puede agregar a lo ya escrito por muchos medios referente a este disco?
Que la poderosa voz de Eddie Vedder nos conmueve y nos llega al alma, y que quizás es uno de los vocalistas que mejor capitalizaron las influencias del rock clásico y la transmitió a las nuevas generaciones.
La base rítmica que conformaban el bajista Jeff Ament y el baterista Dave Krusen es demoledora. Las guitarras de Stone Gossard y Mike McCready son elementos predominantes en el álbum.
Las letras nos hablaban sobre temas como la depresión, gente sin hogar o los abusos. "Ten" es una mezcla explosiva que a nadie dejó ni dejará indiferente. Es rock en estado puro sin edulcorantes.
El disco roza la perfección, a excepción de su momento menos impresionante "Deep".
Al llegar a su pasaje final con la épica "Release", el instrumental "Master/Slave" que enlaza el disco, llega el cataclismo.
¿Qué hace de "Ten" lo que "Ten es?
¿Fue la fuerza emocional de "Oceans"? ¿O fue "Garden" o la balada inmortal “Black”? ¿O fueron las historias impulsivas de injusticia las que impregnaron "Jeremy" y "Why Go"? ¿O fue simplemente un deseo de himnos como "Alive" y "Even Flow"?.
Un dato que sorprende es que el álbum fue compuesto en su mayoría durante sesiones de improvisación de Pearl Jam a las que más tarde Eddie Vedder añadía sus letras.
Han pasado 30 años y el disco sigue sorprendiendo y eso es un logro en los intrincados caminos del Rock.