En una entrevista emitida este domingo, el brigadier general Gustavo Valverde incluyó a la Región de Magallanes dentro del espacio de soberanía trasandina, calificándola como una "llave bioceánica". Es el segundo episodio de este tipo en lo que va del año y reabre las alarmas sobre la constante presión geopolítica de Buenos Aires en el extremo sur.

Una nueva declaración desde las altas esferas militares de Argentina vuelve a encender los monitores de alerta en Magallanes y en el edificio de la Cancillería en Santiago. Esta vez, las alarmas se activaron tras los dichos del brigadier general Gustavo Valverde, jefe de la Fuerza Aérea Argentina, quien imputó soberanía a su país sobre el territorio magallánico en una entrevista concedida al espacio de YouTube "La Fábrica del Podcast".

En el programa, transmitido este domingo 23 de agosto, la autoridad militar trasandina se refirió a las proyecciones estratégicas de su país asegurando que "lo otro que tenemos importante como dijeron ustedes, Magallanes, el sur, el (pasaje de) Drake, todo eso es soberanía. Hay que mantener ahí, hay que hacer presencia, porque eso es una llave bioceánica, Atlántico - Pacífico, y como te digo eso te puede alertar un montón de cosas".

Las palabras del uniformado argentino no constituyen un descuido menor ni un exabrupto aislado: revelan una persistente lectura expansionista que ignora de manera sistemática los límites jurídicos y los tratados internacionales que rigen en la zona austral.

Reincidencia trasandina en menos de cuatro meses

Este episodio no es un hecho fortuito. En abril pasado, el jefe del Servicio de Hidrografía Naval de Argentina protagonizó una controversia de idéntico tenor al declarar públicamente que "la boca de Magallanes es argentina".

Frente a la reiteración del discurso, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile salieron al paso señalando que la soberanía nacional sobre el Estrecho de Magallanes "es indiscutible y se funda en los tratados de 1881 y 1984", postura que fue ratificada por el canciller Francisco Pérez Mackenna.

Sin embargo, en el ámbito político y legislativo la tibieza de los comunicados protocolares no dejó conformes a los parlamentarios de las comisiones de Defensa y Relaciones Exteriores, quienes exigieron una reacción enérgica y formal ante el gobierno de Javier Milei.

El presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, Álvaro Carter, calificó los dichos como "inaceptables" y advirtió sobre la constante pretensión trasandina: "El Estrecho de Magallanes es chileno de principio a fin, no hay duda alguna sobre eso (...) Esta es una luz roja y de alarma para nuestro país, porque demuestra que nuestros vecinos siguen siendo igual que siempre y miran a nuestro país como una tierra a expropiar".

En la misma línea, el vicepresidente del Senado e integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores, Iván Moreira, tildó las declaraciones de "gravísimas", instando a que "nuestra Cancillería actúe por los canales diplomáticos correspondientes. En materias de soberanía no hay oficialismo ni oposición, hay una sola posición, la defensa de Chile".

Impacto en la Región de Magallanes

Para la Región de Magallanes, este tipo de aseveraciones trasciende la retórica militar o el debate diplomático de nivel central. Que altas autoridades del Estado argentino insistan en conceptualizar el espacio territorial magallánico —incluido el Estrecho y el Paso Drake— como soberanía propia o bajo disputa de control, impacta directamente en:

  1. La proyección antártica y bioceánica: Magallanes es la puerta de entrada natural al continente blanco y el eje de navegación entre ambos océanos. La pretensión militar trasandina de instalar monitoreos y "hacer presencia" roza la interferencia en la jurisdicción y libre navegación en aguas chilenas y áreas estratégicas.
  2. Seguridad y geopolítica local: Mientras en el nivel central las respuestas suelen quedarse en notas formales, en la zona austral la constante insistencia por reinterpretar los tratados de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984 siembra incertidumbre sobre las intenciones de control operativo del país vecino.
  3. El precedente de pasividad: Dejar pasar estos discursos bajo el pretexto de que son "declaraciones circunstanciales" permite que el relato trasandino sobre la titularidad del paso estratégico se vaya normalizando en la opinión pública internacional y en sus propias fuerzas armadas.

Cabe recordar, que la soberanía chilena sobre Magallanes se selló con la Toma de Posesión en 1843 y se respalda en el derecho internacional. Sin embargo, la reincidencia de los mandos militares argentinos obliga a cuestionar si la Cancillería chilena mantendrá una postura meramente reactiva o si exigirá rectificaciones categóricas a nivel de Estado.