Un encuentro fuera de agenda, un helipuerto despejado a última hora y un canal de comunicación directo sin intermediarios. La reciente visita de poco más de 24 horas a Magallanes dejó un episodio de alta política que se tejió en el más absoluto hermetismo. Lejos de las cámaras y sin registro en la agenda pública oficial, el gobernador regional, Jorge Flies, y el Presidente, José Antonio Kast, sostuvieron una reunión reservada de casi dos horas en las dependencias del Gobierno Regional.
Un cara a cara donde no hubo nadie más en la habitación y cuyo contenido se ha mantenido bajo estricto sigilo.
Pese a las evidentes distancias ideológicas y los proyectos políticos opuestos que encarnan, el ambiente del encuentro fue, según fuentes extraoficiales, sumamente cordial y productivo. Flies le habría manifestado con claridad al Jefe de Estado su total voluntad a colaborar como autoridad y poner a disposición la estructura del Gobierno Regional para que los grandes proyectos de desarrollo de Magallanes lleguen a buen puerto. El saldo de ese intercambio trasciende la mera cortesía institucional: ambos habrían acordado mantener una línea directa para dar seguimiento a las materias estratégicas de la zona.

Tensiones de pasillo y la ausencia que hace ruido
Sin embargo, el despliegue del encuentro dejó un trasfondo de marcadas señales políticas y pequeñas fricciones logísticas. Uno de los detalles que más comentarios ha generado en el ambiente local fue la ausencia de la delegada presidencial, quien no estuvo presente en la cita privada. A ello se sumó una compleja comunicación entre los equipos de prensa que viajaron desde Santiago para cubrir la gira y los equipos locales de la Delegación Presidencial Regional. De hecho, el contingente periodístico de capital prefirió establecer su centro de operaciones y base de trabajo durante esa jornada en la propia Gobernación y no en la sede del Ejecutivo local.
Terminada la extensa conversación a solas, el mandatario abandonó la gobernación en medio de un operativo que lo llevó directo hasta el aeropuerto para emprender vuelo de regreso a Santiago. El resultado de este acercamiento promete sacar chispas en la trastienda política, pues en diversos sectores de la derecha regional la cita no cayó del todo bien, mirando con recelo la afinidad pragmática y los puentes tendidos entre el Presidente y el gobernador.
El eje de la vivienda
Este buen entendimiento con el nivel central tuvo un segundo capítulo en paralelo. En un tono igual de ejecutivo, la relación entre el gobernador Flies y el ministro de Vivienda, Iván Poduje, mostró un avance sustancial tras una serie de reuniones de trabajo entre sus respectivos equipos. Las conversaciones terminaron de consolidar las bases para dar luz verde a la ambiciosa proyección de construir 7.500 viviendas en la región, cerrando así una jornada donde el Gobierno Regional se convirtió en el epicentro articulador de los principales acuerdos de la gira.
