En medio de un escenario de renovada fricción diplomática entre Santiago y Buenos Aires, la ciudad de Punta Arenas y las Islas Malvinas (Falkland Islands) están a punto de concretar un histórico acuerdo para abrir una ruta de comercio marítimo bilateral a partir de noviembre.

El acuerdo se da tras una serie de episodios de tensión geopolítica en la zona austral. Las recientes declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Valverde —quien aludió a la "soberanía" trasandina en aguas del Estrecho de Magallanes—, motivaron una protesta formal de la Cancillería chilena, justo en la antesala de la reunión entre el presidente José Antonio Kast y su par argentino Javier Milei.

Negociación discreta e impacto comercial

A pesar de los reclamos diplomáticos e inquietudes expuestas por excomandantes en jefe de la Armada de Chile, las conversaciones entre el municipio magallánico y el territorio británico de ultramar han avanzado a paso firme:

  1. Inauguración: Los viajes comenzarán en noviembre de 2026 a través de un contrato con la naviera chilena Eastern Island.
  2. Rueda de negocios: Este 28 y 29 de septiembre llegará a Punta Arenas una delegación de 25 empresarios y representantes de las islas Falkland/Malvinas para reunirse con proveedores locales.
  3. Productos a exportar: Alimentos, frutas y verduras, materiales de construcción, vino, repuestos y gas licuado figuran entre los principales insumos que Punta Arenas abastecerá a las islas.
  4. Impacto económico: En las islas existe un poder de compra estimado en US$ 20 millones anuales. La nueva ruta reducirá a la mitad la distancia marítima actual (aproximadamente 2.000 km), abaratando significativamente los costos de flete.

La postura de las autoridades

El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, defendió la iniciativa señalando que se busca un "vínculo entre comunidades" y descartó que la medida contravenga la declaración del Mercosur de 2011, argumentando que el decreto de dicho año sobre buques con bandera de las islas resulta abiertamente contrario al Tratado de Paz y Amistad de 1984.

Por su parte, representantes del desarrollo comercial de las islas, como Louise Ellis y Mike Summers, destacaron el interés de estrechar lazos con Chile para diversificar sus rutas de suministro en Sudamérica, las cuales hasta ahora dependían principalmente de Montevideo, Uruguay.