A más de tres décadas de que se trazara la primera huella en la geografía agreste del sur del archipiélago fueguino, la ruta terrestre que busca unir la Estancia Vicuña con la bahía de Yendegaia vuelve a ser objeto de una ambiciosa promesa política. Esta obra faraónica —que proyecta habilitar el tránsito por tierra hacia Puerto Williams cruzando el corazón de Tierra del Fuego— ha arrastrado plazos incumplidos durante administraciones de todo signo político.

Hoy, la administración del Presidente José Antonio Kast asegura que buscará romper la inercia e inaugurar el trazado definitivo dentro de su periodo presidencial.

El compromiso fue ratificado por el biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, quien se sumó de manera categórica a los lineamientos expresados por el Jefe de Estado. "Vamos a hacer todo el impulso y administrar los recursos para comenzar lo antes posible y que sea este gobierno el que inaugure la sección completa", aseveró la autoridad. Sus palabras buscan despejar la incertidumbre sembrada sobre el tramo austral, en donde aún restan 29 kilómetros críticos por abrir entre la densa vegetación, los valles cordilleranos y la compleja topografía patagónica.

La sombra de los plazos y el fantasma de los presupuestos

La senda Vicuña-Yendegaia se ha consolidado con los años como el símbolo vivo de la "continuidad del Estado", donde cada administración desde 1994 ha avanzado a duras penas un par de kilómetros. La historia reciente da cuenta de aquello: en las postrimerías del mandato anterior se entregaron 21 kilómetros de vía y se confirmó un presupuesto de $31 mil millones para las fases subsiguientes, fijando como horizonte de término el año 2031 (un hito que en proyecciones más antiguas se postergaba incluso hacia 2035). Las promesas incumplidas abundan en el archivo regional; ya en su primer mandato, el expresidente Sebastián Piñera había asegurado que la conexión estaría totalmente finiquitada para el año 2015.

La arremetida del titular de Obras Públicas ocurre, además, para frenar el impacto diplomático e interno generado por las vacilaciones del propio Ministerio. Apenas dos semanas atrás, el subsecretario de la cartera, Nicolás Balmaceda, levantó marejadas en la Comisión de Zonas Extremas del Senado al condicionar el proyecto. En dicha instancia, la autoridad argumentó que los recientes temporales e imprevistos climáticos en la zona norte del país obligaban a reevaluar si la obra fueguina podría ejecutarse dentro del actual cuatrienio, deslizando que la decisión final dependería más de la Dirección de Presupuestos (Dipres) que de la voluntad de Obras Públicas.

El nudo financiero para los últimos tramos

Para materializar la apertura completa, el Ministerio deberá lidiar con la asignación presupuestaria en un escenario fiscal estrecho. Si bien De Grange confirmó que existen fondos disponibles para arrancar con las etapas 12 y 13 del camino, la franja final —correspondiente a la etapa 14— requerirá una intensa negociación en las futuras discusiones de la Ley de Presupuestos.

"Bueno, esto dependerá un poco de las condiciones de la licitación. Recuerden que estos son concursos públicos y, dependiendo de los resultados de la licitación, finalmente el presupuesto que se apruebe", explicó el biministro al ser consultado por los montos de inversión definitivos.

La promesa de conectar Yendegaia antes de que concluya el mandato de Kast se enfrenta ahora a la prueba del calendario y al escrutinio de una región acostumbrada a esperar.