A pocos días de que el Gobierno de José Antonio Kast alcance el hito formal de sus primeros seis meses en La Moneda, la sensación que predomina en la Región de Magallanes no es de rechazo ni de entusiasmo, sino de una profunda incertidumbre estratégica.
El reciente paso del Presidente por la zona —marcado por la agenda de soberanía en el Estrecho y la supervisión de ejercicios militares— dejó un sabor amargo en la política y en algunos sectores del empresariado local. Mientras en otras regiones las primeras visitas presidenciales llegaron acompañadas de anuncios y compromisos de inversión o planes especiales de desarrollo, en Magallanes la agenda nacional pasó de largo sin un solo gran anuncio de proyección futura.
El espejismo del "presidente magallánico"
Esta falta de definiciones reabre un debate incómodo pero inevitable en la zona. Durante cuatro años, la región albergó la expectativa de que contar con un magallánico en el sillón de O'Higgins, Gabriel Boric, se traduciría en un salto cualitativo e histórico de desarrollo estatal. Sin embargo, la realidad objetiva mostró que, más allá de la continuidad de obras de infraestructura pública ya trazadas, la presencia de un coterráneo en La Moneda no se tradujo en una transformación estructural ni en proyectos de gran envergadura para el extremo austral.
Hoy parece instalarse en los pasillos de Santiago un sesgo implícito: la noción errónea de que Magallanes ya tuvo su "cuota de atención" prioritaria durante el quinquenio anterior. Nada más alejado de la realidad de un territorio que exige proyectos de Estado a largo plazo, con independencia de quién ocupe el Palacio de Gobierno.
¿Cuál será la herencia de la administración Kast?
La pregunta de fondo que se hacen los actores económicos, sociales y políticos locales no se resuelve con discursos sobre orden o seguridad general, ni con medidas coyunturales de nicho. La interrogante gira en torno a cuáles serán las obras estructurantes que dejará esta administración para los próximos 30 o 50 años:
Matriz portuaria y logística: ¿Habrá un impulso decidido y financiamiento estatal directo para destrabar la infraestructura portuaria requerida no solo para la logística antártica, sino para sostener cualquier industria que lo necesite?
Matriz productiva y certidumbre: ¿Optará el Ejecutivo por dar garantías de certeza jurídica y liberar trabas regulatorias para consolidar a la salmonicultura como el gran motor de empleo y exportación regional, bajo estándares de fiscalización claros?
Aporte de los parlamentarios oficialistas: ¿Qué rol están jugando los parlamentarios y representantes del oficialismo en la región para presionar a su propio gobierno central?
La labor legislativa y territorial exige superar las declaraciones de alineamiento ideológico y traducirse en la exigencia de un plan de inversiones potente y cuantificable para la Patagonia.
Magallanes no puede quedar postergado a la espera de que los ciclos políticos decidan cuándo mirar al sur. El gobierno de José Antonio Kast entra a su segunda etapa del primer año; el reloj corre y la región sigue aguardando una respuesta clara sobre cuál es, en concreto, la ruta trazada para el desarrollo de Magallanes.
