El Plan Chile Despega, presentado por el Presidente José Antonio Kast, moviliza US$1.370 millones y apunta a generar más de 100 mil empleos mediante aceleración de obras, ampliación de subsidios a la contratación, liquidez a empresas y seguimiento territorial.
La presidenta de la CPC, Susana Jiménez, valoró la dirección de las medidas y la descentralización, pero advirtió: “La meta de 100 mil puestos de trabajo puede sonar ambiciosa, pero, con cerca de un millón de personas buscando empleo, diría que incluso tenemos que aspirar a mucho más”.
Desde la SNA, Antonio Walker destacó el esfuerzo fiscal y la urgencia de ejecución rápida. José Pakomio, de la CNC, subrayó el refuerzo de subsidios y la capitalización del Fogape, y llamó a avanzar en adaptabilidad laboral, incluido el contrato por hora.
Juan Pablo Swett, de la Multigremial Nacional, valoró la capitalización del Fogape con hasta $300 mil millones, pero criticó la falta de foco en pymes: “A esta agenda todavía le falta un foco más claro en las pymes”.
Expertos relativizan el impacto. Benjamín Villena (Universidad Andrés Bello) estima que, aun cumpliendo la meta, el desempleo bajaría unos 0,3 puntos porcentuales, porque cerca de la mitad de los nuevos ocupados formales proviene de la informalidad y un 20% de la inactividad. Además, parte del gasto se ejecutará en 2027.
Guillermo Riquelme (Universidad Autónoma) proyecta que los efectos visibles se concentrarán hacia el segundo semestre de 2027 y comienzos de 2028. En el corto plazo considera improbable alcanzar los 100 mil empleos. Estima una reducción efectiva de la desocupación en torno a medio punto porcentual.
Ambos coinciden en que los subsidios aceleran contrataciones, especialmente femeninas, pero no bastan por sí solos. La reducción sostenida del desempleo dependerá del crecimiento económico, ejecución de inversión, menor burocracia y contención de costos laborales.
Fuente: Emol, 28 de septiembre de 2026.
