A principios de los años 90, en Puerto Natales esperábamos ansiosamente a nuestros amigos que estudiaban en Buenos Aires, ellos nos traían libros, cómics y música, pero los verdaderos tesoros eran los programas que grababan de la Radio Rock And Pop, en especial uno que nos volaba la cabeza: “La Heavy Rock and Pop”, de Norberto “ruso” Verea y de Alejandro Nagy.

En una de esas cintas recuerdo nítidamente que presentaron el cover de V8, “Destrucción” tocado por Hermética. Quedé impactado por el sonido de la banda. Con el tiempo descubrí que Ricardo Iorio, ex V8, era su bajista, acompañado por Claudio O'Connor en la voz, Antonio Romano en guitarra y en la batería Tony Scotto.

Unos años después un amigo que le decíamos el gringo trajo el cassette desde Buenos Aires de Hermética “Ácido argentino” que es quizás su obra más emblemática de la banda. En este álbum ingresa el Baterista Claudio “Pato” Strunz.

Luego viajé a estudiar a Temuco y descubrí que mis amigos Chilotes también escuchaban la banda. Tras la separación de Hermética, me mostraron Almafuerte - el proyecto de Ricardo Iorio - y Malón conformado por el resto de los integrantes.

El lunes en la noche, cuando afuera escarchaba con peso, me enteré de la muerte de “Pato” Strunz y vinieron mil recuerdos a mi cabeza. Comprendí que se fue uno de los pilares del Metal Argentino. Falleció a los 59 años. Como músico marcó y marcará a varias generaciones de brigadas metálicas; su estilo era crudo, pero también de una gran técnica. Pienso que allá arriba se reunió con Iorio y con tantos otros músicos que se adelantaron en el camino.