El Stade Saputo fue el escenario elegido para una maniobra mediática que busca revitalizar la imagen y el mercado del CF Montréal en la Major League Soccer (MLS). En el descanso del encuentro disputado este sábado frente al DC United —que culminó con un tibio empate 1-1—, la dirigencia del club canadiense hizo una pausa en las acciones deportivas para presentar oficialmente al delantero chileno Alexis Sánchez.
Sánchez, quien presenció la primera mitad desde la zona VIP acompañado por la plana directiva del equipo, saltó al terreno de juego en medio de una puesta en escena orientada a la fanaticada norteamericana. De manos del propietario de la franquicia, Joey Saputo, el tocopillano recibió la camiseta número 10, oficializando su incorporación definitiva al balompié de Estados Unidos y Canadá.
Del máximo nivel al confort del mercado norteamericano
La llegada del atacante de 37 años a la franquicia canadiense confirma un viraje drástico en su carrera. Tras años de competencia en la primera línea de las ligas europeas —con altibajos y una evidente pérdida de protagonismo físico en sus últimas estaciones—, Sánchez opta por un torneo caracterizado por menores exigencias tácticas y ritmos de juego considerablemente más pausados.
En la plantilla del CF Montréal, el delantero coincidirá con el joven portero chileno Thomas Gillier, quien disputó la totalidad de los noventa minutos en el empate del fin de semana.
El show por sobre lo deportivo
El fichaje representa una fuerte apuesta de márketing para la MLS y las autoridades locales de Montreal, quienes buscan rentabilizar la figura del goleador histórico de la Selección Chilena en términos de venta de camisetas, asistencia y derechos de transmisión.
Sin embargo, el reto para Sánchez estará en el césped: responder al estatus de figura franquicia y demostrar si su rendimiento deportivo aún conserva argumentos competitivos dentro de un fútbol caracterizado más por el espectáculo financiero que por el rigor táctico.
