A pesar de la profusa cantidad de novelas, series y películas referidas al universo secreto, oscuro y probablemente demencial, de la CIA, uno no termina de hacerse una idea más o menos acabada de qué ocurre en verdad allí dentro. Y qué hacen aquí fuera.

Sabemos por libros consagrados como la novela “El fantasma de Harlot” de Norman Mailer y la investigación “Legado de cenizas” Libro de Tim Weiner, entre tantos otros, que la CIA ha influido para hacer caer gobiernos, que aunque fue un organismo de inteligencia en algún momento también ejerció las veces de agencia de defunciones, que se adjudica logros discutibles y empaña estrategias que salieron mal.

A su manera, “La Agencia”, la serie de Paramount nos regala información, visiones y trucos que forman parte (o formarían) de la también llamada “La Compañía”. No es poco.

La serie cuenta las andanzas de un grupo de agentes que operan como encubiertos con ayuda de operadores que controlan sus actos tanto en el extranjero como en Londres, donde ocurren los hechos principales de la historia, puesto que se trata de una importante capítulo de la CIA en Europa.

La produce un tal George Cloonet y la protagoniza un grupo de actores muy capaces como Michael Fassbender, Jeffrey Wright, Jodie Turner-Smith y Richard Gere. Qué bien está Gere, santo dios.

La serie va por su segunda temporada y este cronista solo puede decir que la segunda es tan o mejor que la primera. El guion tiene sus momentos de acción, pero lo que más duele, lo que más pesa, lo que más conmueve, es el andar de los espías que aman, odian, actúan y se esconden bajo disfraces que se confunden con sus propias almas.

Las misiones salen bastante mal y bastante bien, todo depende del cristal con que se mire. Pero en el medio la tensión, los afectos descontrolados, el peligro y el silencio.

“La Agencia”, de lo mejor que le pasó a Paramount desde que apareció como opción en el menú.