Puerto Edén es un lugar privilegiado que se ubica en los canales australes, funciona geográficamente y logísticamente como la localidad habitada más cercana y el punto de recalada fundamental para adentrarse hacia el Glaciar Pío XI (también conocido como glaciar Brüggen).
Ubicado en la Región de Magallanes, dentro del imponente Parque Nacional Bernardo O'Higgins y al borde del Campo de Hielo Patagónico Sur, este remoto asentamiento de canales —históricamente vinculado al pueblo kawésqar— sirve de escala o base para las rutas de navegación que serpentean a través de los fiordos (como el paso por el fiordo Eyre) hasta llegar frente a los colosales paredones de hielo de este gigante, el glaciar más largo de Sudamérica y uno de los pocos en el mundo que mantiene una dinámica de avance en lugar de retroceso.
Pero arrastra un problema histórico que preocupa mucho a los vecinos: la llamada «isla de la basura». Así se conoce popularmente a la Isla Salamandra, un rincón que durante décadas ha funcionado como el vertedero informal del pueblo, donde va a parar el día a día de los residuos domiciliarios con el evidente impacto negativo que eso genera en los ecosistemas marino-costeros.
Frente a esta urgencia ambiental, las autoridades y expertos llevan tiempo recorriendo la zona para buscarle una salida real a la gestión de residuos en un territorio tan apartado. Y la conclusión es clara: la solución no puede recaer solo en el Estado, sino en tejer alianzas genuinas entre el municipio, la comunidad y las empresas que operan en el sector. Se necesitan propuestas concretas y también respuestas concretas.
Para enfrentar un desafío de esta magnitud, el camino pasa por cuatro frentes concretos:
Primero hay que limpiar el desastre que se ha generado en el pasado, se trata de hacer un saneamiento profundo para retirar décadas de acumulación —plásticos, chatarra y de todo— y sacarlos de la isla hacia centros de disposición autorizados.
Luego hay que compartir la ruta de los canales, hay que aprovechar que las salmoneras y las navieras ya recorren los canales para sumar la basura compactada de Puerto Edén a sus trayectos hacia tierra firme.
También hay que sumar músculo financiero, se debe involucrar a la empresa privada y su capacidad técnica para financiar la infraestructura inicial de reciclaje y las campañas de limpieza.
Por ultimo hay que cambiar el switch local, trabajar codo a codo con los vecinos en la separación de basura y el compostaje orgánico, bajando el volumen de desechos y evitando que viejas costumbres vuelvan a dañar los canales.
No es lógico que en medio de tan maravillosa naturaleza se emplace una isla de la basura es como algo surrealista.
La solución pasa por un compromiso real con la comunidad y eso debe generar acciones concretas en beneficio de sus habitantes.
Fotografía: https://revistanortegrande.uc.cl/index.php/RGNG/article/view/59635/63068
