Para más de un quinto de los jóvenes chilenos en plena etapa productiva, la inserción laboral y el desarrollo formativo se han transformado en una pared difícil de escalar. Según revela el Barómetro Laboral y Previsional correspondiente al mes de agosto —elaborado con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) por el Centro de Investigación Empresa y Sociedad de la Universidad del Desarrollo (CIES UDD) junto a la Asociación de AFP—, el porcentaje de personas de entre 25 y 34 años que no estudia ni trabaja (los denominados "ninis") trepó al 21,6% en el trimestre mayo-julio. La cifra marca un nivel inédito para esta franja etaria en los últimos tres años.
El incremento representa un salto de 1,7 puntos porcentuales respecto a la medición realizada en el mismo periodo de 2025, configurando un escenario de rezago persistente en el mercado de trabajo para este segmento.
Búsqueda sin respuesta: la cara involuntaria del fenómeno
Detrás de las cifras numéricas subyace una realidad distante del estigma de la inactividad voluntaria. El informe detalla que el 41% de este grupo se clasifica como "desocupado", lo que significa que están buscando activamente un empleo sin lograr concretarlo.
Esta barrera de acceso se evidencia en la pérdida sostenida de puestos de trabajo: en los últimos doce meses, cerca de 112 mil personas de entre 25 y 34 años salieron de la categoría de ocupados. Con ello, la tasa de ocupación de esta franja etaria descendió del 74,4% al 72,6%, posicionándose incluso por debajo del 72,8% registrado antes de la irrupción de la pandemia.
Retracción en el segmento joven
La contracción del empleo no afecta exclusivamente a los mayores de 25 años. Al ampliar el foco al tramo de 18 a 34 años, la ocupación registró una caída interanual del 4,7% durante el trimestre mayo-julio. Esto equivale a que casi 135 mil jóvenes salieron del mercado laboral formal en el lapso de un año.
Las conclusiones del estudio apuntan a un escenario estructural de fricción en la economía nacional, donde la absorción de mano de obra joven se encuentra frenada, dificultando el recambio generacional y la consolidación de trayectorias profesionales para quienes se incorporan al mercado productivo.
