Los resultados del Barómetro Cadem 2026, confirman que la salmonicultura se ha consolidado definitivamente como la actividad económica más relevante y con mayor impacto en la Región de Magallanes. El estudio revela una amplia valoración ciudadana hacia el rol productivo del sector, destacando un 87% de apreciación positiva respecto a su capacidad como generador de empleo local y un 79% que lo sitúa como un actor clave para el desarrollo económico regional. A su vez, un 70% de los encuestados reconoce el aporte directo de esta industria en la resolución de las problemáticas que afectan a la zona, reafirmando su arraigo estratégico en el territorio magallánico.
En el plano de la percepción institucional y de gestión, la industria alcanza un 59% de confiabilidad entre la población austral, situándose como un referente productivo de alta visibilidad. No obstante, el informe también visibiliza los ámbitos donde la actividad concentra sus mayores desafíos de percepción pública, registrando un 47% de evaluación positiva en comportamiento ético y transparente, y un 45% en el cuidado del medioambiente. De este modo, los indicadores de 2026 dan cuenta de un sector fuertemente legitimado en sus capacidades de tracción económica e inclusión laboral, que busca proyectar su liderazgo regional en equilibrio con las exigencias de sostenibilidad y transparencia que demanda la comunidad.
Esta marcada preponderancia en los indicadores económicos responde al encadenamiento productivo que genera la salmonicultura en la zona austral, dinamizando sectores complementarios como la logística, el transporte marítimo, los servicios especializados y el comercio local. La alta valoración en materia laboral (87%) refleja el impacto directo que tiene la industria en la creación de puestos de trabajo de calidad y de larga duración, fortaleciendo el capital humano regional e impulsando la estabilidad económica de miles de familias en las distintas comunas de Magallanes.
Por otro lado, la brecha identificada entre la percepción de potencia económica y los aspectos socioambientales establece una hoja de ruta clara para las empresas del sector de cara a los próximos años. El desafío para consolidar de forma integral esta posición de liderazgo radica en estrechar los lazos comunitarios, transparentar los procesos de gobernanza y reforzar los estándares de sostenibilidad operacional, asegurando así un crecimiento productivo que armonice plenamente con la preservación del ecosistema austral.
