El Espejo de Montevideo: El modelo que desbanca el mito de la Zona Franca de Punta Arenas
Mientras la Región de Magallanes se asoma a la crucial licitación de las “Bases 2030” para redefinir el futuro de su franquicia aduanera, un fantasma recorre las oficinas de la planificación futura. El fantasma de la eficiencia. Un revelador informe del Observatorio de Ciencias Públicas y Políticas de Magallanes (Fundación Prisma Austral), pone sobre la mesa un contraste incómodo pero urgente, y que se relaciona directamente con el exitoso “Modelo Uruguay” versus el estancamiento comercial magallánico.
La tesis del documento adquiere fuerza al recordar que el propio gerente general de Zonaustral, Eugenio Prieto Katunaric, visitó Montevideo para estudiar este ecosistema y publicó en noviembre de 2024 una columna elogiando sus virtudes. Hoy, los datos de mayo de 2026 demuestran que la brecha no es geográfica ni de riqueza, sino de pura y dura decisión institucional.
Uruguay no apostó por un “mall gigante” rodeado de rejas. Basado en la Ley N°15.921 de 1987, construyó un Ecosistema de Régimen Franco Multimodal de 12 zonas activas distribuidas en 8 departamentos. Las zonas de Montevideo (como Zonamerica) sirven a la tecnología y las finanzas, albergando a gigantes como Google, PwC y BBVA, aportando el 1,82% al PIB de todo el país y exportando USD 3.500 millones anuales en servicios globales.
Por su parte, las del litoral (como Nueva Palmira) funcionan bajo administración estatal como el “Puerto Franco del Cono Sur”, diseñado quirúrgicamente para capturar el flujo de la Hidrovía Paraná-Paraguay-Uruguay moviendo 5 millones de toneladas de granos al año.
El indicador más demoledor de esta arquitectura es su eficiencia. Por cada dólar que el Estado uruguayo deja de recaudar en exoneraciones tributarias, el sistema le devuelve a la sociedad un promedio de USD 7,4 (con un tope histórico de USD 9,7 en 2021) medido en empleo calificado, exportaciones e IVA por encadenamientos productivos.
Al mirar el espejo de Magallanes, la realidad golpea con la fuerza de un temporal blanco. La región cuenta con una sola zona franca concentrada en un 66,7% en el retail masivo en formato mall, arrastrando un retorno ciudadano verificable de USD 0. El beneficio fiscal del IVA eximido por el Estado chileno termina siendo absorbido íntegramente por los costos regulatorios y las tarifas del concesionario antes de impactar en el bolsillo del consumidor magallánico. Mientras Uruguay inyecta el 6,6% a su PIB nacional, Magallanes apenas rasguña un estimado del 2% regional bajo una total opacidad de gestión.
La ironía es total, porque Magallanes supera con creces a Uruguay en activos estratégicos indispensables. Uruguay no tiene un Estrecho obligado en el hemisferio sur, no tiene la llave de entrada a la Antártica, no colinda con el megacampo petrolero Vaca Muerta, ni tiene a 600 kilómetros el desarrollo offshore de Sea Lion, cuyos contratos logísticos clave se cierran justamente en este segundo semestre de 2026.
Tampoco posee una industria de clase mundial como la salmonera magallánica, que ya exporta USD 597 millones pero opera con un 62,3% de capacidad ociosa esperando infraestructura de frío y acceso marítimo.
El informe es tajante en que el marco legal chileno no es la excusa. El DFL N°2/2001 del Ministerio de Hacienda tiene las herramientas habilitantes (Artículos 5, 8 y 9) perfectamente compatibles con la ley uruguaya. Lo que ha faltado es la voluntad política de desplegarlas. El estudio propone transitar hacia un modelo descentralizado de cuatro componentes clave: un Puerto Franco Energético en el Estrecho para el bunkering de superpetroleros; una Zona Franca Industrial Ancla para plantas de proceso salmonero; Recintos Francos Remotos distribuidos en Puerto Natales, Cabo Negro y Puerto Williams; y un Hub Franco de Servicios Marítimos y Antárticos.
A diferencia de Uruguay, que se tomó tres décadas para levantar su red, Magallanes enfrenta una ventana de convergencia donde todas las oportunidades y el paso de grandes flotas navieras están llegando juntas. Las cartas están sobre la mesa de las autoridades. La pregunta ya no es si el modelo actual da para más, sino si el Gobierno Regional de Magallanes redactará las Bases 2030 con una mirada estratégica de desarrollo o si dejará que la riqueza geopolítica del Estrecho de Magallanes siga pasando de largo hacia puertos extranjeros que sí entendieron cómo funciona el siglo XXI.
Equipo de Investigación ZonaZero.cl
