La economía chilena enfrenta un escenario marcado por una combinación compleja: una actividad que se ha debilitado con mayor fuerza de la prevista, una inflación todavía elevada por el impacto del alza de los combustibles y un entorno internacional caracterizado por conflictos geopolíticos y una creciente incertidumbre.
Ese fue el punto de partida de la presentación realizada este lunes por la presidenta del Banco Central de Chile, Rosanna Costa, en el marco de Chile Day, encuentro que reúne en Madrid a inversionistas, autoridades y analistas interesados en la evolución del país.
La exposición de Costa se produjo pocos días después de la publicación del tercer Informe de Política Monetaria (IPoM) del año, en el que el Banco Central redujo drásticamente su proyección de crecimiento para 2026. La estimación pasó desde un rango de entre 1% y 1,75% a uno de apenas 0,25% a 0,75%, reflejando el deterioro observado durante el segundo trimestre.
"El cambio en las proyecciones es claro", dijo la presidenta del Banco Central, al explicar que la revisión incorpora un menor crecimiento del consumo y una leve contracción de la inversión. Costa señaló que la economía chilena había comenzado el año con perspectivas mucho más favorables, pero que una serie de factores de oferta y, posteriormente, el conflicto en Medio Oriente modificaron sustancialmente ese escenario.
La inflación, en tanto, se ha mantenido en torno al 4% anual, con un incremento significativo durante el segundo trimestre debido al aumento de los precios de los combustibles. La inflación subyacente se ha situado entre 3,2% y 3,4%. "La inflación total se ha ubicado en torno a 4% anual", señaló la ejecutiva, quien destacó que la transmisión del shock de costos hacia el resto de los precios ha estado dentro de los patrones históricos.
El problema para la economía chilena no está únicamente en el escenario externo. Costa destacó el debilitamiento de la demanda interna, tanto pública como privada, junto con un mercado laboral débil y una pérdida de confianza de los hogares. La inversión también muestra una evolución coyuntural más débil, aunque la presidenta destacó que existen fundamentos positivos para los próximos años.
Para 2027, el Banco Central espera un crecimiento de entre 2% y 3%, mientras que para 2028 proyecta una expansión de entre 2,25% y 3,25%. La inflación, por su parte, debería retornar al 3% durante el segundo trimestre de 2027.
Costa advirtió que el escenario internacional seguirá siendo determinante. El conflicto en Medio Oriente, la incertidumbre asociada al petróleo, las tensiones comerciales y las dudas sobre el impacto de la inteligencia artificial configuran un mundo donde los shocks son más frecuentes y difíciles de interpretar.
En este contexto, la presidenta defendió la cautela como principio de actuación del Banco Central. "No se trata de reaccionar mecánicamente a cada movimiento de precios", dijo, sino de evaluar la magnitud y persistencia de los shocks y sus efectos sobre la inflación futura.
La autoridad enfatizó finalmente que la principal fortaleza de Chile debe ser la credibilidad de sus instituciones. "La credibilidad no se acumula para luego ser consumida sin costo", señaló Costa. Para la presidenta, mantenerla exige coherencia, transparencia y la capacidad de adaptarse a un escenario cambiante sin perder de vista el objetivo central: llevar la inflación al 3% en un horizonte de dos años.
